La pena – never go back

O R G A N I K O (1)

Suelo leer muchos libros, más de uno a la vez, en cada momento del día me gusta encontrarme con una historia diferente, dependiendo de cómo me encuentre. Entrar a mi casa es como entrar en un desván revuelto, ya que normalmente tengo el suelo lleno de libros. Allí estaba yo, sentada leyendo en la esquina del salón sobre un cojín que me habían regalado y que utilizaba para sentarme en el suelo, cuando oí un pequeño silbido.

Miré a todos lados;  estaba sola en casa, y no vi nada de donde pudiera provenir el sonido, así que continué leyendo, o intentándolo más bien. Al instante, volví a escuchar algo y levante la cabeza de nuevo, sorprendida e intrigada a la vez. Miré más exhaustivamente y seguí sin ver nada por lo que dirigí mi mirada hacía el libro de nuevo y casi sin pasar un segundo volví a oír ese extraño silbido. Me levanté y acerqué a la tanda de libros de donde consideraba provenía el sonido. La encontré allí sentada, diminuta, encima de un libro. Aparte los otros del suelo y me senté a su lado, con una curiosidad indescriptible y al quedarme mirándola fijamente, sin saber muy bien que decir, me miró y me dijo:

  • Hola.
  • Hola, ¿Qué eres?, respondí, sin tener ni la más remota idea de lo que iba a escuchar por respuesta.
  • Soy una pena.
  • ¡¿Una pena?!!
  • <<Si>>, me respondió. <<Ahora soy muy pequeñita, pero si quieres ser mi amiga y me comes, podré crecer dentro de ti, hasta hacerme grande y fuerte y estar contigo todo el tiempo>>. Yo no podré sobrevivir si no es contigo y si quieres, yo puedo hacerte compañía y estar contigo en cada paso del camino.

La miré pensativa durante unos segundos y extendí la mano hasta que se subió en ella. La recogí, la continué observando durante un instante más, la coloque en el suelo y le metí un pisotón que resonó por todo el piso. Nunca hay que dejar tiempo para que las penas se alimenten y se hagan grandes dentro de nosotras, concluí para mí, porque, cuestión de supervivencia,, si dejas que la pena crezca y crezca dentro de ti, la pena va creciendo y tu te vas haciendo más pequeño, hasta desaparecer dentro de ti.

 

Alguien me contó esta historia en un curso de monitora de tiempo libre que hice hace algunos años. No se de quién es, pero me llegó tanto que decidí escribirla y guardarla en mi ordenador durante años. Hoy, espero que os gusté y os ayude a dejar vuestras penas a un lado, pisotearlas y evitar que crezcan. Go again!

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